Celebrar San Patricio en Irlanda

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Sláinte mi querido Dublín y Feliz San Patricio!

Dublin en tiempos de fiestas se tiñe de verde, las calles son un desfile de trajes y gente desprovista de prejuicios, que se divierte haciendo el ridículo sanamente. Despedidas de soltero, viajes entre amigos, estudiantes, irlandeses locos, todos unidos en alguna esquina o en algún bar cantando a los gritos los temas de U2.

No hace falta tener un mapa en días como estos, solo hay que seguir a la manada enardecida por Grafton street mientras nos dejamos enamorar por las fachadas de sus históricos edificios y la moda europea de sus tiendas.

Llegamos hasta el antiguo Ha’penny Bridge que con sus más de 200 años de edad sigue siendo el más coqueto de sus vecinos, casi una parada obligatoria para dejarnos encantar por el rio Liffey corriendo bajo nuestros pies y la pequeña callejuela Merchant’s Arch a nuestro frente para volvernos a conectar con el emblemático barrio de Temple Bar.

Solo nos llevó unos diez minutos de caminata entre todo el recorrido, y se podrán imaginar que habíamos sido víctimas de las compras festivas, luciendo unas cómicas antenas verdes en forma de trébol de la suerte para sumarnos a la moda “descarada” de la época.

 

De repente caminar se vuelve un poco más complicado, la gente simplemente consigue entenderse entre monosílabos alegres “ey” “eyey” “woa”. Los bares comienzan a ser más constantes y las colas para ingresar se vuelven selfies comunitarias que hasta participa la policía local. Un Leprechaun suelto por la calle se vuelve tan famoso que no puede dar dos pasos sin ser víctima de algún flashazo. Pero no es el único, cuando Saint Patrick se pasea con su túnica verde la multitud se enloquece. Entre besos abrazos y fotos se vuelven los reyes de la avenida, con lo que la espera de una mesa parece durar solo segundos, es que en estos días no hace falta estar dentro de un bar, la calle es tan animada que te invita a no querer perderte nada.

 

“Saint Patrick Parade”, el evento que enloquece a la ciudad entera.

No es el más grande del mundo, irónicamente el desfile de San Patricio más grande de todos se da en Estados Unidos, pero si es el más tradicional. Escuelas, universidades, bandas musicales, y artistas internacionales aparecen en escena mientras se corta de punta a punta O’connell Street y los galardones no son solo para los que desfilan.

Entre la multitud los disfraces consiguen alborotar la espera, un Drácula que cruza la calle se lleva un aplauso al igual que un grupo de leprechauns que corren entre las vallas para conseguir una buena ubicación.

El desfile dura unos cuarenta y cinco minutos, las bandas en vivo son las encargadas de la musicalización, casi que no vemos sonidos grabados, niños y adultos nos deslumbran al ritmo de la emblemática “March to dublin”, emblemática marcha que da la bienvenida a la ciudad y abre el desfile.

Las banderas comienzan agitarse. El “City fusión”, proyecto de participación comunitaria que promueve la integración y diversidad, se encarga de relacionar la danza con teatro callejero, malabaristas y cirqueros con estudiantes de actuación de todas las edades que no dejan de deleitarnos con un sinfín de números de lo más entretenidos. Incluso involucran a los espectadores tras las vallas. De repente el mismo Liam Cunningham –Sir Davos en Games of Thrones- aparece en escena como sorpresa nacionalista del día y la multitud nuevamente se enoloquece.

Colores, fiestas, música y una ciudad que no se quiere perder ni un detalle de este día que pese al frío y la nieve, nada conseguía calmar este espíritu festivo que se respiraba en las calles.

 

 

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