Día de San Pedro, en San Pedro de Atacama.

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Había querido volver al desierto de Atacama desde hacia ya varios años. Me parece un lugar único, tan inhóspito que habitado parece como si se tratara de otro planeta. No en vano lo rodea el famoso valle de Marte  y muchas de sus formaciones y colores nos hacen sentir en el planeta rojo.

San Pedro de Atacama sin embargo me llamaba la atención por su gente. Muchas fotos veía de paisajes pero ¿Y los atacameños? Necesitaba volver para conocerlos.

Así fue que llegue al pueblo un 29 de Junio, día de San Pedro, patrono de la ciudad. Muy temprano por la mañana, ya en la plaza central, una figura de San Pedro esperaba en un improvisado altar mientras que locales comenzaban a acercarse curiosamente. La imagen había salido de la iglesia para la celebración.

Sin embargo lo que hace más bello este festejo son los tintes tradicionales, una vez al año los viajeros podemos gozar de los bailes típicos de la región, ver los atuendos ancestrales y revivir el folklore de una cultura perdida en el corazón de la cordillera. De hecho muchos de los bailes típicos se presentan según su calendario ritual en diversas festividades, pero en el día de San Pedro confluyen los cuatro estilos autóctonos del pueblo, una oportunidad para aprender y observar la belleza de la zona.

 

Ya dando las diez de la mañana, a lo lejos, oímos el sonar de una guitarra. Se acercaban los primeros devotos al compas de la expresión musical llamada “Catimbano” fusión de elementos propios de la identidad Lickan Antai con creencias católicas. Según dicen son los más antiguos de Atacama. Este es el baile más grande de todos los bailes religiosos tradicionales, tiene alrededor de veinte integrantes. Ellos representan a una familia de perdices con todos sus polluelos, se organizan en dos filas, por parejas. Tradicionalmente este baile esta compuesto por hombres. En esta danza, los bailarines más veteranos van en la cabecera de la fila y, de ahí hacia atrás, van los jóvenes y niños hasta llegar al pichulo, el más pequeño de la familia.

Sin embargo lo que más resalta a los Catimbanos tienen son sus gritos alegres que se asemejan a aquel de los polluelos perdices: “¡Tujuitujui!. Los acompañan dos achaches Araucano y Araucanito y los niños mayores, con caja y guitarra.

Sin duda la llegada de este grupo es de las mas entretenidas.

De repente la mañana se torna más emocionante, la aglomeración de gente a penas nos deja ver, pero nos dicen que un nuevo baile se aproxima y es el turno de los “Toritos”. Se trata de un baile ceremonial masculino en la que participan seis bailarines. Uno de ellos es el “Torito”; dos son caballos, figuras antropomorfas mitad jinete, mitad caballo que persiguen al Torito. Otro de los participantes es el “Sanjuancito” propietario del Torito, cuya misión es sujetar al  animal para obligarlo a rendir homenaje al santo patrono. La danza resulta simpática, los bailes se repiten una y otra vez en una coreografía histórica que denota si o si su cuento del torito enlazado.

Los otros dos bailes más llamativos de la región son el baile gitano y llamero. A diferencia de los otros, a estos los representa un solo grupo y numeroso y fueron incorporados mucho más tarde al folklore tradicional.

Una vez concluida las presentaciones se realiza la procesión, lo que tal vez sea el momento más culmine de todo el evento. La imagen de San Pedro es levantada y a pesar del calor típico del lugar, lugareños la colocan sobre sus hombros para dar inicio al recorrido por las calles centrales. Los bailes acompañan toda la caminata haciendo lugar entre el gentío con cada uno de sus pazos. Una verdadera belleza de colores, música y alegría que tiñen las polvorientas calles amarronadas del desierto “Por la virgen” dicen entre cantos algunos danzantes, mientras que los catimbanos invitan a los espectadores a unirse a sus bailes. Pétalos de flores vuelan, la música cambia de un baile a otro y los viajeros disfrutamos de una escena en el corazón de uno de los lugares más inhabitables del mundo.

Al finalizar la procesión los bailes se colocan en hilera dejando ingresar a la imagen de San Pedro nuevamente a la iglesia. Con canticos victorioso la despiden y entre saludos y mas danzas se dirigen a las llamadas bodas, donde brindan y comen en su honor.

Una reliquia histórica en el corazón del desierto más impresionante de Sudámerica.

 

Día de San Pedro de Atacama.HECHO

 

 

 

DATOS IMPORTANTES

Si quieren saber como llegar a San Pedro de Atacama desde Argentina, hay una ruta mucho más cómoda que en avión y es en BUS de la compañía Andesmar. Además de ofrecer el recorrido más accesible desde la ciudad de Salta ( ya que en avión se debe si o si hacer un stop en Santiago) es mucho más barato para quienes quieren llegar a este ciudad pequeña en el medio del desierto. Además la ruta panorámica que cruza la cordillera es increíble, pero ya les contaremos de eso en el siguiente post!

 

 

 

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